(1959-1999) es una exposición antológica que resume cuarenta años de uno de los pioneros del moderno diseño industrial español. Se presentó en la Fundació Miró de Barcelona, dentro del ciclo de actividades de la Primavera del Diseño 1999.


Se trataba de crear una exposición pedagógica que no contradijera el espíritu museístico de la institución que la acogía y que aunara antropología, sociología y estética.
Se optó por un montaje que fuera como un telón en blanco en el que se inscribieran todas las precisiones y explicaciones necesarias. Se creó una caja blanca (el suelo, incluso, era de este color), de madera lacada y de plástico, un gran envoltorio que acogía productos, imágenes fijas y en movimiento, textos y esquemas que aclararan el por qué de estos diseños, que no han sido concebidos para ser contemplados sino para ser usados.
Fotos de gran tamaño que mostraban el uso que se le daba a la pieza y que a su vez jugaban con el contraste entre el tamaño real del objeto y el de su imagen, amplios soportes, paneles explicativos, distribuidos siguiendo un esquema lineal, elaborados en un estilo que recordara la época del objeto informal, del culto desenfadado al objeto de uso diario, tan afín al modo más emblemático de Ricard ( objetos sencillos y colorísticos, de plástico, de tonos básicos y llamativos), intentaron acercar la obra de Ricard al público.
Al mismo tiempo, el montaje intentó dibujar un recorrido claro que solventara, cerrando salas, tapiando huecos, creando muros, y cambiando el suelo, la pluridireccionalidad del esquema de la Fundació Miró, y que armonizara el estilo industrial del contenido con el aspecto artesano del continente.