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1-¿De dónde han sacado sus ideas?

 La arquitectura  es el resultado del diálogo entre la realidad de los lugares y los anhelos de las personas. Este diálogo  en ocasiones es una lucha muy desigual. El lugar impone sus condiciones, las personas las suyas. El arquitecto debe intentar mantenerse en una posición intermedia que extraiga lo mejor de ambas partes. La neutralidad requiere  fuerza y  talento: para escuchar, percibir, interpretar y convencer a los lugares y a las personas de que sus intereses y necesidades deben ser compatibles si aspiramos a que el proyecto tenga futuro, sea sostenible en el tiempo.

Las ideas de la arquitectura están insinuadas en los lugares y contenidas en los deseos de las personas. El oficio del arquitecto es el de reconocer lo que hay y percibir lo que se quiere, valorarlo y darle una nueva forma material y espacial. Para nosotros la arquitectura es una mediación activa y creativa entre  lugares y deseos, que aspira a una forma de vida que integre con más intensidad lo que quizás a priori se plantea como opuesto.

 2-¿Qué (Profesor, experiencia, obra, idea…) los ha hecho los arquitectos que son? 

 Esta respuesta requeriría varias páginas. Como ya hemos dicho la arquitectura es la disciplina que trata de la definición del entorno espacial propio de la vida de cada época. Ello implica  el conocimiento profundo de algo por definición inabordable.

 La primera y más importante fuente de formación es la propia experiencia vivida, interiorizada, racionalizada. La infancia y la casa familiar con las fortísimas relaciones corporales, rutinarias y afectivas que se producen son una fuente inagotable de rememoración y añoranza que, idealizadas, uno trata de recrear. El recurrente tema del paraíso perdido de la infancia.

La segunda gran fuente de formación son las vidas- experiencias y conocimientos- de los demás. Las compartidas en el espacio y el tiempo  y las observadas a través de las obras de esas personas con las que no hemos podido convivir. Los libros y el arte son esas ventanas que nos permiten adentrarnos y hacer nuestras las miradas de gente que no conocemos pero nos hubiese gustado conocer. A priori las obras pueden parecer un sustitutivo de la presencia real,  pero cuando hablamos de obras relevantes  son la esencia de un original que con su presencia posiblemente no nos hubiese dado tanto.

 Hay saberes que requieren de personas capaces de transmitirlos, la arquitectura es uno de ellos. Si hablamos estrictamente de nuestra manera de mirar arquitectura y de nuestros maestros estos son Enric Miralles, Pedro Azara y  Marta Llorente. Pepe Llinás, Josep Quetglas y Joan Brossa. Y sentimos como maestra a Lina Bo Bardi a través de la fuerza y presencia de su obra.

 3-¿La arquitectura debe romper su endogamia?

La endogamia en la arquitectura es su muerte. La arquitectura es la encargada de construir el entorno material de la vida de las personas...es un terrible absurdo cuando se aísla y desentiende de ella en aras de una supuesto ideal creativo o formal. La arquitectura es una disciplina implicada y de servicio de algo tan rico y complejo como es la vida. Antropología, arte, geología, biología, literatura, historia, arqueología, derecho, sociología,... esta claro que no podemos saber de todo pero también que necesitamos de esas visiones específicas...los equipos tienen que ser amplios, interdisciplinares y desprejuiciados. La única justificación de la endogamia en todos los ámbitos de la vida es  la defensa de miserables parcelas de poder.

4- ¿Cómo conectar con la sociedad que durante años simplemente ha coronado? 

Las élites son minoritarias. Arquitectos somos muchos y sólo unos pocos “elegidos” han vivido en un orbital realmente alejado de la realidad.

Lo que es urgente clarificar es de quien hablamos cuando hablamos de sociedad. ¿ Son los políticos, las instituciones públicas, las grandes promotoras, el público sometido a la presión de la implacable publicidad que dicta el gusto?. ¿Existe un poder civil que pueda ser considerado tal cosa?.¿ Realmente pensamos que esos arquitectos han coronado algo o se han prestado a ser la  cara amable, adulada y bien pagada de un poder que no es en realidad suyo? Lo más dramático de los últimos años no es la práctica más o menos afortunada de ese Star system de arquitectos, sino lo que representa esa manera de hacer y lo que se consigue ocultar con ella: la bajísima calidad de los proyectos medios. Con estos megaproyectos estelares se ha conseguido saturar los medios de información y  esclerosar la crítica y el debate arquitectónico. Vivimos una auténtica resaca pero no creo que no supiésemos, un par de años atrás, que estábamos bebiendo de más.

5- ¿Ese intento de conexión con la gente es el distintivo de su generación?

Por lo que a nosotros respecta no se nos  plantea la necesidad de conectar con la gente: nosotros somos gente. Más capacitados que otros en algunas parcelas  debido a nuestra formación y muchísimo menos en otras precisamente por esa dedicación a “ lo nuestro”.

Quizás sí tenemos una imagen más “modesta” de nuestra profesión, sin restarle trascendencia en absoluto. No aspiramos a grandes individualidades, ni a ser geniales intérpretes. Aspiramos a ser catalizadores creativos del esfuerzo y el talento compartido. Esto no implica falta de ambición sino control del ego en pos de un mejor trabajo en grupo y una gran confianza en la fuerza creativa de las personas en entornos de empatía, libertad y respeto.