Toño Foraster (Bilbao, 1968) y Victoria Garriga (Barcelona, 1969) son arquitectos por la ETSAB y comparten estudio, AV62 arquitectos, desde 1994. Su trabajo les ha llevado a ser incluidos en el Wallpaper Architects Directory 2007 como uno de los "101 of the world's most exciting new architects", han ganado el Premio Saloni 2008, el Premio Vi-vir con Madera y han sido finalistas del FAD.

 ¿Qué fue lo que os llevó a querer ser arquitectos?

 Victoria: Lo que en verdad me gustaba de pequeña era leer y el baile. Nunca consideré la posibilidad de hacer de ello una profesión pero creo que al final es lo que hice. La arquitectura tiene que ver con los cuerpos en el espacio y con histo-rias inventadas que necesitan de escenarios para que estas sucedan, de verdad y repetidamente.

Toño: A mí lo que siempre me  llamaba la atención era la naturaleza intacta, salvaje...sin nada. Me sentía feliz en la belleza de la intemperie intacta, un poco fuera del mundo de lo humano. Es el tiempo, la experiencia, la vida y quizás la buena arquitectura lo que te hace capaz de vivir en unos entornos sociales emocionalmente ricos pero que pueden resultar agresivos o asfixiantes. Supongo, a día de hoy, que la arquitectura fue para mí la posibilidad de construir, entre la gente, ese cobijo capaz de proteger una interioridad frágil. 

 Tras más de 15 años compartiendo estudio, ¿qué constantes creéis que se mantienen en vuestra forma de abordar cada proyecto?

 Nos gustaría que nuestra constante fuese la inconstancia vinculada a la admiración por lo irrepetible de cada lugar y cada situación, pues nosotros seguimos pensando que cada sitio requiere de una respuesta distinta que preserve y propicie lo mejor de cada uno de estos lugares. Las constantes en las respuestas de la arquitectura, a nuestro modo de ver, denotan cierta pereza o incapacidad de interiorización de una realidad que ciertamente nos resulta cada vez más ajena y distante. Los nuevos lugares son tan indefinidos e inabordables, tan poco comunicativos, tan inmateriales e intangibles, con tan pocas huellas reconocibles, tan extraños, que los intentos de relación que la arquitectura trata de establecer con ellos resultan frustrantes. El urbanismo hace mucho que se desentendió de la vida y funciona al dictado de intereses de otro orden, más vinculados al dinero y al poder. La arquitectura despechada y orgullosa hace ver que no le importa esta traición y se dedica a hacer bonitos y brillantes objetos al margen. Frívolos juegos formales conscientes de su irrelevancia. En nuestros proyectos  subyace una voluntad cabezota que no renuncia a encontrar la energía propia y única de cada lugar. Una energía  que se hará efectiva en la relación con las personas que lo habitarán. ¿Qué valores arquitectónicos consideráis que transmite vuestra obra?Lo que transmite no lo sabemos bien, lo que persigue sí: construir una nueva realidad material que contribuya a mejorar, en cierta medida,  la vida de las personas que la habitan. Proyectar es para nosotros algo inconfesablemente pretencioso: se trata de inducir, mediante la construcción de un objeto, una nueva realidad vital en un lugar preexistente, en la creencia, siempre infundada, de que esa realidad será mejor que la precedente. Preservar lo bueno, eliminar lo malo e introducir lo nuevo necesario, para que una reali-dad imaginada, siempre personal, subjetiva y arbitraria, tome forma. 

 Vuestro estudio apareció en el Wallpaper Architects Directory 2007 como uno de los "101 of the world's most exciting new architects". ¿La innovación es el motor que hace avanzar vuestros proyectos cocinados a fuego lento?

 Proyectar es pensar en la materiali-zación del futuro, nuevo e incierto por definición. Los ingredientes con los que se construye ese futuro son los del presente y también los del pasado. La arquitectura es una disciplina sumida en el tiempo. Inmanencia y contingencia deben dialogar con lucidez y fluidez. Un conocimiento amplio y sin restricciones, transversal en el tiempo e interdisciplinar es lo único que nos puede ayudar en esta arriesgada tarea de formalización. Conocimiento del presente, de la actualidad, nuevos materiales, nuevas tecnologías, nuevas realidades sociales y productivas, el arte- pero que no se deje deslumbrar demasiado por el brillo de lo recién estrenado. Conocimiento del pasado que nos constituye las relaciones con el paisaje, con los viejos sistemas productivos, con la historia y con la historia del arte, pero que no se deje adormecer por nostálgicas remembranzas que impiden la acción. El conocimiento, del presente, del pasado, de lo más nuevo y de lo más viejo, nos puede ayudar pero no nos garantiza nada. La arquitectura en última instancia es una disciplina de estricta Creación, y la creación siempre es un salto en el vacío, personal, emocionaly sin garantías. La validez de este acto de creación sólo el tiempo la podrá verificar. Crear es innovar. Proyectar es innovar. Los ingredientes son lo de menos.

 Victoria Garriga pedía en un artículo una arquitectura comprometida con los lugares en los que se implanta, con la cultura verdadera (ética, estética y del conocimiento) y con la vida distinta y única de las personas. ¿Cuáles son las claves para lograrlo?

 Como decíamos en la pregunta anterior el conocimiento, la sensibilidad y la empatía frente al lugar, eltiempo y las vidas que no son la nuestra son claves si queremos tener alguna posibilidad de éxito al proyectar. Sin embargo en una disciplina creativa que implica por definición el alumbramiento de algo nuevo y distinto, no hay reglas seguras ni garantías de éxito, y son tantos los factores y los parámetrosque acaban determinando la bondad de la obra en el futuro, que tendremos que acabar hablando de cosas como talento, intuición o suerte. Para hacer un trabajo como éste, hay mecanismos rigurosos de trabajo y aprendizaje, pero no garantías de éxito.

 ¿Cuál es el principal cambio que consideráis que debería producirse cuando se proyectan nuevas viviendas urbanas?

 Lo irrepetible y milagroso de nuestras ciudades no era tanto la arquitectura como el urbanismo, que con todos sus anacronismos funcionales ha demostrado ser un inteligentísimo mecanismo de convivencia y relación entre las personas. Lugares de encuentro y de intimidad en grados variables y compartiendo espacios. El cambio debería plantearse en la planificación urbana no en cada unidad arquitectónica. Resulta desalentador ver como en un país en el que cada pueblo y ciudad es un manifiesto de sabiduría relacional, un manifiesto de complejidad y tolerancia vinculada a una tradición urbana que empieza en los íberos, continua en los romanos y se enriquece con los árabes y con Europa, estemos haciendo lo que estamos haciendo. El problema es sin duda la falta de tiempo en las políticas de planificación, pero también un ansia de dinero rápido que ha encontrado en las estrategias urbanísticas especulativas una fuente de ingresos hasta ahora indiscutible.

 ¿En que consistió vuestro proyecto de reforma de una vivienda en el Ensanche de Barcelona que os valió ganar el premio Saloni de Arquitectura Interior y el Premio Vivir con Madera, así como ser finalistas del FAD 2008?

 Un piso originalmente ocupado por una familia y cuya última reforma data de los años 50 debía ser adecuado a las necesidades tanto funcionales como estéticas de un joven profesional independiente que iba a vivir solo. El objetivo central del proyecto era hacer llegar la luz a todos los espacios, integrar las terrazas y el patio central a los recorridos habituales y abrir e incorporar a las circulaciones y a la visualidad los espacios de trabajo tradicionalmente relegados como cocinas, lavaderos etc... Queríamos que un espacio gris, oscuro y compartimentado se convirtiese en un espacio luminoso y coloreado al tiempo que ordenado. Se planteó la construcción del espacio doméstico a partir de la colocación de una serie de contenedores en un espacio previo indiferente y vacío. Tres grandes “armarios” se colocan estratégicamente compartimentando el espacio. Las cosas que se almacenan en estos armarios serán las que determinarán el uso que se da a los distintos espacios. Los muebles, propiamente dichos – sofás, mesas, camas, inodoros, lavabos - son los que hacen visible el uso que se ha asignado a cada espacio, inicialmente indiferente. El tratamiento de las superficies de las paredes redunda en esta condición de caja infinita. Así, el espacio de las habitaciones se forra de papel o madera, como el interior de un baúl. Sólo el espacio del salón, el espacio permanentemente visible, y en cierta forma el representativo se mantiene blanco, neutro y “exterior”. Nos gustaría considerar esta casa como una versión contemporánea de ese interior burgués del XIX, que acolcha su interior y protege a su habitante, con delicadeza, de un exterior no siempre tan amable como necesitaríamos que fuese.

 Otro de vuestros proyectos destacados es la Guardería Marianao de Sant Boi de Llobregat. ¿En qué fase se encuentra este trabajo y qué objetivos perseguís?

 La característica más reseñable de este lugar, es la falta de tensión física entre los edificios, la indefinición lingüística de los edificios de viviendas cercanos y la poca presión social de la calle. Estas condiciones de laxitud del entorno y falta de densidad urbana, pueden ser leídas en positivo cuando hablamos de una guardería para niños de 0 a 3 años. Es un espacio tranquilo, amplio, limpio, ventilado y con bastante vegetación. El proyecto se plantea desde la libertad que da un entorno tan poco dibujado. El objetivo es construir un espacio reconocible, rememorable y adaptado a la escala y a las necesidades de los niños pequeños. La capacidad de reconocimiento en los niños de esas edades no es estrictamente visual, sino mucho más táctil. La relación con el espacio es mucho más física que la que tenemos los adultos: texturas, durezas, temperatura, olores...son factores de definición del espacio que creemos fundamentales para ellos. El edificio se piensa como una sucesión de filtros que nos permiten ir pasando desde un exterior bastante indiferente a un espacio absolutamente interior y protegido. Una “bolsa” de espacio interior rodeada de esponja vegetal que protege y permite que se hagan permeables los límites de un edificio que en planta se dibuja como un perfecto y rotundo envolvente.

 Actualmente, estáis también trabajando en el Concurso Internacional restringido para la urbanización y diseño de los equipamientos alrededor del Santuario de Kadhimiya en Bagdad (Irak). ¿Cuáles son las claves de este proyecto a tantos kilómetros de distancia física y cultural?

 Para la redacción de este proyecto estamos asociados con Pepe Llinás Pedro Azara, y un equipo de apoyo en Irak. Pedro Azara nos avala en el acercamiento a una cultura que él conoce bien, tanto en su tradición como en su actualidad. La experiencia de Pepe Llinás en la rehabilitación y construcción en centros históricos de equipamientos contemporáneos que refuerzan y afirman su identidad, nos hace enfrentarnos a un proyecto de estas características con una enorme responsabilidad pero con algo menos de miedo. El proyecto plantea la reconstrucción del entorno urbano alrededor del Santuario chiíta de Khadimiya. Khadimiya es uno de los barrios más antiguos de Bagdad y de los pocos en los que pueden leerse las trazas de su origen medieval. Arquitectura de adobe bastante degradada en un barrio muy denso construido por agregación. En el centro del barrio un santuario al que en unos días puntuales del año pueden llegar hasta 4 millones de personas que deberán ser acogidas. Nuestro proyecto debe responder a esta necesidad de acogida multitudinaria haciéndola compatible con una trama urbana laberíntica y de enorme densidad.